El Arte en Psicoterapia
Queremos empezar este curso con un tema creativo para que la vuelta de las vacaciones sea un poco más ligera. ¡Bienvenidos!
En ocasiones los pacientes nos preguntan por cómo será la terapia y qué tipo de técnicas se emplean. Tanto en terapia online, como en nuestra consulta de psicología presencial en Villaviciosa de Odón, apostamos por tratamientos individualizados. Así, cada terapia es única y se va co-construyendo en el vínculo con el paciente, jugando entre la estructura y la flexibilidad.
En este espacio entre-dos de la consulta, no pocas veces aparece la utilización del arte como un recurso valioso para poder expresar y crear nuevas formas de ser y estar en el mundo.
Ya Freud planteaba la importancia capital de lo que llamaba sublimación. La sublimación es un proceso psíquico donde la energía de las pulsiones sexuales o agresivas se desvía hacia metas socialmente valoradas y no sexuales, como el arte, la ciencia, la política o la investigación. Es un destino saludable de la pulsión que no requiere de represión, por lo que no causa síntomas neuróticos.
Para simplificarlo un poco, las personas que no pueden sublimar sienten que no tienen energía o no pueden dirigirla hacia estas metas que permiten el lazo social. La sensación que esto produce se describe como estar «estancado» o «bloqueado» con el consiguiente sufrimiento.
Es por eso que el arte puede ser una vía para poder acceder a aquello que genera conflicto interno y expresarlo. En otras ocasiones es la primera forma de empezar a elaborar experiencias traumáticas y construir psiquismo. Así, en los niños, la representación mediante el juego simbólico y el dibujo son mecanismos utilizados frecuentemente en terapia. Incluso el uso de ritmos y música son frecuentes por su facilitación del esquema corporal.
La utilización de estas técnicas no están reservadas a la terapia infantil. Los adolescentes y adultos a menudo traen canciones, hablan de películas, libros e incluso publicaciones de redes sociales que les han tocado de un modo especial. Esta puede ser una primera vía para descubrir algo de uno mismo que, más tarde, pueda ser semilla para una obra propia.
En ocasiones, el profesional puede proponer alguna técnica proyectiva que son herramientas de evaluación psicológica que usan estímulos ambiguos como manchas de tinta, dibujos o frases para explorar aspectos profundos, inconscientes y emocionales de la personalidad. Estas técnicas son habituales en los procesos diagnósticos, pero también pueden ser utilizadas como intervención terapéutica en aquellos casos dónde la inhibición sea un síntoma a tener en cuenta.
Por consiguiente, el arte es utilizado para desarrollar la terapia y es, a la vez, un medidor de su efectividad. Es habitual cuando la terapia empieza a tener efecto que la persona se sienta más creativa, interesada y curiosa lo que puede llevar a que retome o desarrolle aficiones o hobbies artísticos.
Y a tí, ¿te resulta interesante incorporar el arte en el proceso terapéutico?






